2011年2月4日金曜日

Agend'Ars 2


 “La poesía, a pesar de todo, también es una novela”, dijo
mi primer maestro (el poeta) con quien aprendía cuando era joven.
Luego, encontré a un profesor (el crítico) quien
me advirtió: “La poesía no debe tener historia.
La poesía, es el arte de arquitectura de imágenes,
un experimento con esmero del cultivo de syntax.”
Aunque comprendí a ambos, no sabía a cuál quería seguir
Y me fui a caminar siguiendo el perro venadero en el herbazal,
En la pendiente empedrada me he caído y se me ha roto el tobillo,
Mi corazón, como un incendio de malezas, siempre ardía en silencio.
Cuando escribo, por ejemplo, “Las luces bailan” o “La luz baila”,
Si cuento las fuentes de esa luz, ésta se pluraliza,
O si considero que todas las luces son otra forma del Sol,
También es propio juzgar que la luz terrestre es singular.
Y en cuanto empecé a describir un mínimo efecto de la luz
Ya no me quedaba la manera de evitar la historia.

(Una traducción tentativa por Eiko Minami)